Corriente

“Corriente: Encuentro Latinoamericano de Cine de No Ficción”, es un proyecto cultural que se realiza y empeña en seguir sucediendo desde el año 2014 teniendo como sede principal la ciudad de Arequipa al sur del Perú, desde la cual hemos empezado a expandir actividades hacia otras ciudades peruanas como lo son Tacna, Puno, Cusco, Huancayo, Ayacucho, Chiclayo, Trujillo, Cajamarca y Lima. Y desde la presente edición nos asumimos como un encuentro latinoamericano, buscando en principio generar espacios de intercambio con proyectos de Bolivia y Chile.

Este es un encuentro en el cual buscamos suscitar en los sujetos procesos de crisis, ruptura, transgresión, disputa y resistencia, a partir de los cuales podamos concebir entre todos los participantes un lugar de posibilidades, de encuentro, afecto, aprendizaje y transformación. La búsqueda de la “crisis” es fundamental en nuestros enunciados, entendida como potencia de mutación, como un momento de decisión crucial e irrevocable, un lugar de paso. Generar una crisis es lo que buscamos, sobretodo una crisis de la mirada, que haga de ésta un lugar reflexivo donde el sujeto se aprehenda a sí mismo como alguien siempre sometido a la posibilidad de ser visto desde otros lugares.

Vemos en el Cine de No Ficción la manifestación de subjetividades que se enfrentan y entran en tensión con una realidad que es siempre precaria. Una realidad que despoja a las personas de su grito, que en definitiva les quiebra el espíritu o les sujeta a camisas de fuerza cuando transgreden el guion hegemónico. Creemos en estas subjetividades perdidas e irresueltas, subjetividades en crisis, de desenlace insospechado, pues en ellas encontramos un lugar de posibilidades que aúlla y se resiste.

El Cine de No Ficción es para nosotros expresión de ese lugar de posibilidades. Un lugar en el cual es posible problematizar las miradas que podamos tener de nosotros y abandonar una lectura inflexible, estable y legible para dar espacio a una visión inestable de redescubrimiento, de fuga, heterogeneidad y alteridad. No concebimos la No Ficción como representación “objetiva” de lo real, sino más bien como un proceso creativo en el que no hay nada dado y en el que se hace del mundo un mundo filmado, sometido a los sueños y a los fantasmas de hombres y mujeres. Son a estos relatos alternativos y otredades rebeldes a los que dedicamos nuestra atención y trabajo, pues creemos que son estos los que pueden activar los desajustes entre las condiciones dadas de existencia y conseguir arrancar a lo globalizado, centralizado y lo totalizado ciertos vectores de subjetividad no-cautiva.

Todo este trabajo, lo entendemos a su vez como un servicio, como un aporte que posibilite, aunque de manera parcial y temporal, un derecho colectivo de la comunidad a recibir contenidos audiovisuales diversos, variados, plurales y de alto valor expresivo. Que nuestros públicos dejen de estar limitados a lo limitado de la oferta audiovisual de las pantallas comerciales de cine, televisión, internet, entre otras, y les brindemos la posibilidad, a las personas que acuden al encuentro, de encontrarse con otras formas de ver, hacer y pensar el cine.

Nos enunciamos como algo CORRIENTE, pues deseamos quebrar la autonomía del cine y las artes audiovisuales como lugares exclusivos de unos pocos y dejar de hacer del cine un espacio cerrado para hacer de él un conjunto de espacios de contaminación, de contagio, de emergencia de lo común. Por ello también propiciamos e incitamos a buena parte de nuestros públicos a descubrir sus capacidades en el uso del lenguaje audiovisual, desde sus propias subjetividades y miradas, y los motivamos a que entren en el conflicto de decidir entre ejercer un punto de vista autónomo y desobediente o reproducir la forma imperante de ver las cosas.

Buscamos construir formas de visibilidad y de decibilidad autónomas, por ello proponemos el audiovisual como una serie de recursos de expresión y acción a quienes puedan estar desprovistos de ellos. Lo que es políticamente relevante para nosotros no son las obras, sino la ampliación de las capacidades ofrecidas a todos y a todas de construir a su modo sus mundos sensibles. La crisis que deseamos propiciar la concebimos también como un aporte que anime las complejidades de la comunidad en la que accionamos, entendida como sujeto colectivo, complicado, confuso, no idéntico a sí mismo, que se halla en permanente discusión, polémica y crisis consigo mismo.

Y lo que hacemos no lo hacemos desde un lugar al margen del sistema, pues no creemos en exterioridades puras, no nos reconocemos marginales o distantes a la realidad o sistema ante el cual tratamos de ejercer una mirada crítica, pues consideramos que ya no contamos con una extraterritorialidad que nos haga permanecer a salvo de los tráficos de signos del capitalismo cultural. Nos gusta más bien situamos y discurrir en espacios de cruce, de intersección, de contaminación, en los que empezamos a enunciarnos, poco a poco, año a año. No al margen del sistema, no en un lugar “fuera de”, sino más bien en pliegues e intersticios, en márgenes de desajuste interno dentro de los bloques de prácticas y discursos hegemónicos, buscando incesantemente infiltrarlos con un potencial contestatario y desestabilizante. Espacios que consideramos se generan en el encuentro de las personas, en su afectación mutua, en el contagio y contaminación recíprocos, entre unos y otros, sin los cuales el aprendizaje no sería posible. Lo que incitamos es el encuentro, la conexión, la intersección entre distintos sujetos, individuales y/o colectivos.

Finalmente, este es un proceso que surge principalmente del trabajo en colaboración de varias personas, instituciones y plataformas culturales. Somos un proyecto que desde su concepción y gestión nace del encuentro de propuestas diversas. No somos una propuesta integral, sino más bien con rupturas y heterogénea, y esperamos en el futuro seguir siendo una suerte de discurso y proceso en constante crisis y transformación.